Carmen Vega: “Hoy Pelambres está desafiado, y con esto se abre un terreno fértil para encontrar oportunidades y espacios de mejora e innovación”

La actual Gerenta de Excelencia Operacional combina gestión, transformación y cercanía con las personas para impulsar mejoras que generen impacto real.

“Hoy Pelambres está desafiado, y con esto se nos abre un terreno fértil para ir a encontrar oportunidades y espacios de mejora e innovación”. Desde la Gerencia de Excelencia Operacional, que lidera en Minera Los Pelambres desde diciembre de 2022, Carmen Vega enfrenta ese escenario con una mirada que combina experiencia técnica, transformación y, sobre todo, cercanía con las personas.

“El desafío es poder acompañar a otros entendiendo cuál es su necesidad y su dolor, y hacernos parte activa de ese proceso”. Para Carmen, las áreas de apoyo tienen la responsabilidad de identificar oportunidades de captura de valor y acompañar a la operación para alcanzar un mejor desempeño. “Tienes que ser capaz de conocer cuáles son los procesos, los KPI, los espacios en los cuales puedes mejorar desde el análisis y la gestión, pero también desde la transformación de mentalidades, de comportamientos y finalmente de acciones que te llevan a un mejor desempeño”.

Ingeniera civil industrial, porteña, nacida en Cerro Alegre y formada en la Universidad Adolfo Ibáñez, Carmen llegó a la minería en 2009, después de una primera etapa profesional ligada al consumo masivo y como economista en la Fiscalía Nacional Económica. En Codelco El Teniente comenzó vinculada a Personas y Organización y luego se fue acercando a la transformación, la gestión del cambio y la excelencia operacional. Fue superintendenta de Desarrollo Organizacional y de Excelencia en Codelco, además de gerenta corporativa de Excelencia en TECK, experiencia que hoy vuelca en Los Pelambres.

“Yo diría que es la conexión con las personas y con el negocio al mismo tiempo”, explica al definir su sello. Esa dualidad también marca la forma en que entiende el trabajo de su equipo: “Para mí es importante que mi equipo sea experto en lo que hacemos, pero por sobre todo que entendamos que finalmente estamos acá disponibilizándonos para generar valor e impacto”.

Esa conexión con las personas también atraviesa su vida fuera del trabajo. Carmen es mamá de cuatro hijos y lleva casi 30 años casada con Carlos, su compañero desde la universidad. Hoy vive en Requínoa junto a su marido y el menor de sus hijos, de 10 años. “Mi tiempo lo dedico principalmente a mi familia por un lado, a disfrutar con ellos y, por otro lado, también me gusta mucho apoyar en temas sociales”. Participa en iniciativas como Promociona y WIM, realiza mentorías y es parte del consejo directivo del Club de Minería de la Universidad Adolfo Ibáñez. Le gusta viajar, la música, leer ficción y practicar yoga.

Su forma de entender la excelencia también pasa por estar donde ocurren las cosas. “Nuestro aporte se potencia conectando con la línea, estar ahí con el viejito que opera la pala, con el que opera el camión, con el que está haciendo el mantenimiento, escuchándolos y construyendo juntos”.

A partir de ahí, plantea, el desafío es poner a disposición las tecnologías, metodologías y sistemas de gestión para transformar esas oportunidades en resultados. “Veo a un equipo en la línea, en operaciones y mantenimiento, muy ávido de ser parte de estos procesos de innovación y mejora”, asegura Carmen.