“He tenido la posibilidad de ir creciendo dentro de la empresa, de ir haciendo cosas, de ir preparándome y conociendo nuevos procesos de entrenamiento”.
Hace casi tres décadas, Carlos Cerda llegó a Minera Los Pelambres con una misión muy distinta a la que tiene hoy. Inició su camino en la operación, donde se preparó y desarrolló las competencias para desempeñarse como operador de perforadoras. Nunca imaginó que, años después, sería él quien enseñaría ese mismo oficio a cientos de personas que buscaban una oportunidad para cambiar su vida.
«Uno siempre tiene que estar abierto a las oportunidades. Esta empresa es de muchas oportunidades, pero siempre hay que tener las ganas de querer tomarlas y estar pendiente cuando se dan», asegura.
Ese ha sido el sello de su historia. Cada vez que apareció un nuevo desafío, decidió dar el paso. Primero dominó las perforadoras. Después llegaron los camiones, los equipos de apoyo y un desafío que hasta entonces parecía lejano: operar una pala eléctrica.
«Llegué como operador mina puntualmente a las perforadoras. A medida que pasaron los años me fui desarrollando. Pasé por las palas, por los equipos de apoyo y ahora me desarrollo como Instructor Mina en el grupo número uno», recuerda.
Cada equipo que aprendió a operar fue mucho más que una nueva competencia. Fue una puerta que se abrió para seguir creciendo. Y esa preparación terminó llevándolo al rol que más satisfacción le ha entregado.
«Como ya operaba perforadoras, camiones, palas y algunos equipos de apoyo, me dieron la posibilidad de ser instructor mina», cuenta.
Desde entonces, su trabajo dejó de medirse solo por toneladas o equipos operando. Hoy su mayor aporte está en las personas. Desde la Gerencia de Personas y Organización acompaña el aprendizaje de quienes llegan a la compañía con la ilusión de construir un futuro en la minería. Ya son cerca de 20 generaciones de aprendices las que han pasado por sus procesos de formación.
Para Carlos, no hay mejor recompensa que ver cómo desarrollan una carrera quienes comenzaron sin experiencia. «En el trabajo que hacemos, nosotros les cambiamos la vida a muchas personas con el oficio nuevo que les entregamos», afirma con orgullo.
A sus 58 años, sigue convencido de que el desarrollo profesional no depende únicamente de las oportunidades, sino también de la decisión de salir a buscarlas. Porque si algo ha aprendido en estos 27 años, es que el crecimiento comienza mucho antes de que llegue la siguiente oportunidad.
«La mayoría de las veces todo depende de lo que uno quiera desarrollar más que de esperar que se presenten las oportunidades. Uno tiene que buscarlas. Todo está en cómo uno se proyecta dentro de la empresa y seguir hasta conseguirlo, tal como lo hice yo», concluye.