Un trabajo conjunto entre distintas gerencias permitió implementar una solución concreta para disminuir la exposición a ruido en la planta de filtrado del puerto Punta Chungo, una iniciativa que fue reconocida como una buena práctica por su impacto directo en la salud y seguridad de las personas.
El proyecto nació a partir del levantamiento de riesgos realizado por el área de Salud Ocupacional, que identificó niveles de ruido sobre la dosis diaria permitida en la planta de filtrado, activando programas de vigilancia médica y la necesidad de avanzar más allá del uso de protección auditiva.
“Dentro del programa que teníamos establecido con Operaciones Puerto se identificó que había trabajadores que estaban expuestos a altos niveles de ruido, generando ambientes de trabajo que no fueran tan seguros y saludables para las personas”, explicó José Hidalgo, especialista en higiene ocupacional de Minera Los Pelambres.
A partir de mediciones técnicas realizadas en terreno, cuyos resultados fueron informados a superintendentes, gerencias y trabajadores, se establecieron mesas de trabajo para buscar soluciones que permitieran mitigar el riesgo de manera efectiva y sostenible.
La iniciativa tomó forma cuando los equipos de Puerto -junto a la Gerencia Concentradora y el área de innovación- supieron de una alternativa que se había usado en la planta: paneles acústicos. La implementación consideró entonces la instalación de estos paneles sobre los seis motores que activan el flujo de los filtros cerámicos en la nave inferior.
El proceso incluyó meses de prueba, medición de temperaturas en distintos turnos y estaciones del año, y evaluaciones comparativas de ruido antes y después de la instalación para asegurar que no existiera afectación operativa y que la solución fuera realmente efectiva.
Desde la ejecución técnica, Angie Caro Astorga, ingeniera de Gestión Sustentable del puerto, detalló que el objetivo principal fue “bajar los decibeles interiores de la nave para poder sacar a los operadores que trabajan interior de los GES respectivos asociados a ruido”.
Gracias a esta intervención, 18 personas que estaban expuestas al ruido de la planta de filtrado salieron del riesgo, validando la efectividad del proyecto mediante nuevas mediciones acompañadas por el área de higiene ocupacional.
Pero el trabajo no se detuvo ahí, ya que a partir de esta primera solución, se ha avanzado a soluciones más específicas, como la fabricación de camisas acústicas a medida para cada motor y la proyección de nuevos paneles con fibra vegetal en sectores donde operan compresores al interior de la nave.
A ello se sumarán medidas para reducir el ingreso de personas a zonas de mayor exposición. Todo el proceso, desde la identificación del riesgo hasta la confirmación de resultados, toma cerca de un año, considerando pruebas, ajustes y validaciones técnicas.
Para Laura Alvarado, Gerenta de Puerto, el valor de esta iniciativa va mucho más allá del reconocimiento recibido y se centra en sencillo, pero poderoso aprendizaje: “los problemas los podemos desarrollar en conjunto entre las distintas gerencias, porque muchas veces lo que no sirve en un lado puede servir en otro”.